Publicado
el 16/06/12 en alcalorpolitico.com.- Hermético, Víctor Báez se postraba ante la
computadora para teclear la nota del día y miraba sin interés y por encima de
la máquina al compañero que en ese momento osara saludarlo o preguntarle sobre algún
dato o suceso. Mucha suerte el de aquél que consiguiera una respuesta o por lo menos un “qué hay” del ensimismado Báez, quien, reteniendo la grabadora contra el hombro para escuchar la entrevista de la semana, emitía sendas bocanadas de humo mortífero.